El balcón del Motel Lorraine en Memphis, hoy adornado con ramos y coronas de flores, fue escenario de uno de los mayores crímenes en la historia de Estados Unidos, hace 50 años. El 4 de abril de 1968, a las 6 de la tarde, Martin Luther King, reverendo y defensor del movimiento por los derechos civiles, recibió el disparo de un francotirador mientras saludaba a sus seguidores. Su muerte conmocionó al país y al mundo, y alteró al movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos de la década de 1960.
El doctor King abogó hasta sus 39 años por otorgar igualdad ante la ley a diferentes grupos segregados. Aunque muchos lo conocen por defender la comunidad negra, King también luchó por terminar con la pobreza y la guerra de Vietnam. “No deben ser solo las gentes negras, sino todos los pobres. Debemos incluir a los amerindios, los puertorriqueños, los mexicanos, e incluso, a los pobres blancos”, señaló el reverendo. Para él, erradicar la pobreza requería millones de dólares y décadas de compromiso. Hoy Memphis, la ciudad que lo vio morir, reporta que 6 de cada 10 habitantes viven en la pobreza. La desigualdad salarial sigue siendo un problema.